martes, 28 de agosto de 2012

Saqué en conclusión... : Hay gente que de aquello que carece, le sobra de hij* de put*

domingo, 12 de agosto de 2012

Corazón de niña

¡Adonde va mi infancia sola por ahí!
De la foto amarilla se quiso salir.
No aguantaba el silencio del callado jardín, ni el vuelo detenido del
jardín oloroso que, al caer de la planta, fue clavado en el aire
por el invisible alfiler de la cámara. No aguantaba estar quieta dentro del vestido 
siempre recién planchado, ni tan limpias las medias ni impecable el calzado. Los zapatitos blancos pintados de albayalde se volvieron gorriones para llevarla en andas.
¿Adónde va mi infancia sola por ahí?
Tengo miedo de que luego no quiera venir.
De que se pierda huyendo de mí.
Vuelve, niñita rubia de ojos con bosquecitos verdes de sauces.
Tengo en mi alma una plaza con hamacas de vientos y un tobogán de ramas, que en octubre, da azahares.
Tengo un sol que no apaga su farol por la noche y setecientas vueltas de calesita gratis.
Vuelve, niña rubia de contagiosa risa, te dejaré escribir, las paredes con tiza, te prestaré mis libros, mis lápices.
No me verás llorar, si eso es lo que te apena.
No cuidaré mis cosas con afán o avaricia, tiraré mis anillos por la ventana abierta y llenaré mis manos tan solo con caricias.
¡Oh, niña! si te has ido es porque pensaste que me había convertido en una persona grande, en uno de esos seres, que toman precauciones para querer de veras, que no creen en nadie, que nunca esperan nada de los demás, que aguardan compensaciones por todas sus acciones, que dicen solamente lo que creen que los demás esperan escucharle.
¡Oh, niña! ya no tengo velocidad ni aliento para correr detrás mientras te vas huyendo, pero no he olvidado- con movimientos lentos- cómo cortar trocitos de pan para los pájaros, como decir plegarias secretas a mi Dios para darle las gracias por las cosas pequeñas que embellecen nuestro sencillo mundo cotidiano, cómo se pone un poco de sangre en las palabras para que las palabras puedan llegar al crudo dolor de mis hermanos y les lleve un tenue resplandor de esperanza que le borre la rabia, que alivie sus recelos, que haga cicatrizar sus heridas abiertas con una pomadita de ternura y de cielo.
No volveré a quejarme.
No estaré melancólica.
Romperé mi tristeza en cien mil pedazos.
Borraré de mi boca los oscuros reproches.
No te dejaré sola en la fotografía...
Aunque quede guardada en mi cajón del tiempo, esa foto en la que vive una niñita rubia con mi rostro y mi nombre, tendrá una compañía, será mi corazón que seguirá, pese a todo y a todos, siendo por siempre un claro corazón de niña.
Poldy Bird

Feliz Día del Niño para mí.

domingo, 5 de agosto de 2012

viernes, 3 de agosto de 2012